La doma

¡Ya la tengo domada! He seguido con atención los cinco pasos básicos del programa de doma natural para yeguas rebeldes, y en una semana... ¡listo! La idea básica es de transformarte tú en el líder. Sin que ella lo note, con cariño y suavidad, debes imponerte como jefe, y en siete días... podrás hacer con ella lo que quieras, (y ella hará lo que tu le digas, claro está). Aquí delante tengo el libro. Los pasos son los siguientes:

Punto uno.- Dominar su área de movimiento. Aquí se debe empezar por restringir los lugares por donde ella se mueve. Coger una cuerda, ni muy corta ni muy larga, y hacer que gire a tu alrededor a una distancia prudencial. Tú siempre debes estar en el centro, y tienes que intentar que ella te observe en todo momento. Hazte notar. Cuando ella vaya a hacer un movimiento libremente tira de la cuerda, primero con suavidad y si no responde, más bruscamente. Sugiérele como si de una opinión se tratara los lugares donde crees que debería o no debería ir.(Si a su grupito de yeguas, les gusta mucho salir de pendoneo, hazle notar los defectos de sus amiguitas, que no seran pocos.) La primera semana es básica y deben seguirse los puntos estrictamente.

Punto dos.- Dominar la distancia entre tu y ella. Que ni se aleje demasiado, ni tampoco se acerque para ocupar tu territorio, esto podría ser muy peligroso. Ella debe empezar a notar que tú sabes mandar, que te gusta y por eso lo haces tan bien.( Si te dice de quedarse en tu casa más de dos noches seguidas busca un pretexto para que esto no pueda ser, pero no dejes de irla a visitar o llamarla por teléfono.)

Punto tres.- Debes conseguir que se meta en el carro sin que tú la fuerces. La cuerda (imaginaria, claro está), no debe estar tensa. Cuando está cerca del carro acaríciala, y después sepárala y enséñale lo mal que se está lejos de ahí, mareándola y atizándola (siempre con suavidad) si fuera necesario.

Punto cuatro.- Ya estas llegando al final de la etapa. Aquí deberás conseguir que te de sus patas en cuanto tu se lo pidas. Que te lave, te planche, te cocine, te traiga una cervecita mientras miras el fútbol y te de un masaje de vez en cuando. Lo más difícil será llegar a cogerle su lengua. Si es de las que le gusta mucho hablar, lo tendrás aun más difícil. Habla tú siempre que ella comience, y, siempre con cariño, ridiculiza sus frases, y enséñale quien es el que manda. Ella no es tonta, solo que, la yegua se atemoriza muy rápidamente. Aprovecha este miedo para imponerte.

Punto cinco y final.- Móntala. Primero con suavidad. Acaríciala y muéstrale tu terneza, se prudente y paciente, dile cosas bonitas al oído, que confíe en ti. Si haces esto una semana, después ya podrás montarla tanto como quieras.

Escrito por Marta Torres