Mineros

Por Carlos Romero y Cruz:

“Para cosechar la paz,
hay que cultivar
la Justicia y la Tierra.
Pues sin Justicia y sin Pan
Solo se cosecha la guerra” (6-3-04)


Minero:

Madre escuche,
¿no es la sirena de la mina?
Si, si es, corra, madre, corra
Que padre está en el turno

Mire madre, suben todos,
Ya salen, espere aquí madre
Que yo voy y me entero
Tranquilice su alma, madre
Que tienen duro el pellejo
Curtido por el carbón
Y los pulmones desechos

Ramón, José y el “Huage” ya están fuera
Golpeados y maltrechos
Y con algunos huesos rotos
Me dicen madre, que padre
Todavía está en el pozo
Y con él diez compañeros
Que falló el entivado
Que el techo se vino al suelo
Que los puntales podridos
No aguantaron el peso.
Todo por la ambición
Del maldito ingeniero
Todo por más carbón,
todo por más dinero
que ese es el valor
de la vida de un minero.
Vamos pá casa madre
Para vestirnos de negro
Que ese es el color
De la familia de un minero
Madre, llore usted
Llore que yo no puedo
Pues padre está ya muerto
Y también sus compañeros.
Pues la mina madre
No perdona a los mineros
Los atrapa entre sus garras
Y se los devuelve… muertos!
Y aquí quedamos
Sus viudas y sus hijos huerfanos
Tras el féretro siempre el cura
Con sus plegarias y sus rezos
Detrás los amos y el ingeniero
Después las viudas y sus huérfanos
Cuando la tierra
Cubre sus cuerpos
Y en acabando el duelo
Con dos reales madre
Nos dejan en la calle y satisfechos.

Y ahora escúcheme usted madre
Se que ya tengo edad
Para ocupar el lugar
De mi padre muerto.
Pero no, madre, no
Yo no bajaré al pozo negro
Quiero cambiar el pozo por la escuela
La jaula del ascensor
Por la mesa de la escuela
El pico por el lapicero
La pala por la libreta
Y así poder conseguir
Una vida mejor y más justa para los mineros.
Quiero luchar contra la ambición
De amos y de ingenieros
Lo que gastan en lujosos coches
Lo gasten en un buen hierro
En madera bien curtida
En hospitales y en escuelas
En salarios más humanos
Y en devolver la dignidad
De todo el pueblo minero.
Mírese usted , madre
A su hija y a todas las mujeres del pueblo
Siempre vestidas de luto, siempre vestidas de negro
Y los hombres madre, algunos casi niños
Con los pulmones deshechos
El dinero del extractor
Ha comprado el coche nuevo
Del maldito ingeniero
El internado de élite en suiza
Un potro para jugar
Y un buen marido, para las hijas del dueño.
Mineros fueron mis padres
Mineros mis abuelos
Tambien lo fueron mis tios
Y mis hermanos luego.
Todos bajaron al pozo
Y del pozo no volvieron
Por eso cuando sea hombre
Yo no quiero ser minero
No quiero acabar mis dias
Igual que acabaron ellos.


IBERIA XXV –II-MMIV – anno DOMNIS
Regio Joan Carolo I in gratia Dei.

 

Escrito por Juan Carlos Romero